Andrés GarzaFox

Icon 20 octubre, 2016

Curso de idiomas, Waldfeucht-Haaren, Alemania

Mi nombre es Andrés GarzaFox, esta foto fue tomada durante el Carnaval en Braunsrath, Alemania que viví durante mi estadía en Waldfeucht-Haaren, Alemania como estudiante de intercambio.

El evento toma fecha de jueves a martes antes del miércoles de ceniza. Seis días de fiesta en los que la gente se disfraza y se reúne con sus amigos para armar carros alegóricos y desfilar por las calles regalando dulces a los niños por las tardes y bailar toda la noche en el salón del pueblo. Yo tuve la oportunidad de tomar parte de este evento con mi hermano anfitrión y algunos amigos. El tema de nuestro carro fue esquimales. Compramos nuestros disfraces y construimos un iglú sobre la carrosa. Durante los días de fiesta tomamos parte de cinco desfiles en cinco pueblos diferentes y acudimos después a las fiestas en los respectivos pueblos. Una experiencia inolvidable.

Venir a Alemania es una oportunidad que me cambio la vida mucho antes de que siquiera haya terminado mi estadía. Me tomo aproximadamente 2 meses dejar de utilizar el ingles. Quizás piensen que un idioma se puede aprender tomando un curso en su país de origen. Al estar aquí, tu vocabulario se expande y aprendes a hablar como ellos en realidad lo hacen. Pero, aunque aprender un tercer idioma puede abrirte muchas puertas en el futuro, he de decir que ese beneficio ha sido lo de menos para hacer de este viaje algo tan grande.

Lo que realmente ha hecho de esta experiencia algo tan especial es haber tenido la oportunidad de conocer y formar parte de una cultura tan diferente a la nuestra, como lo es la cultura alemana. Más que cien por ciento disciplinados, como seguramente habrás escuchado, son organizados. Amantes de las fiestas, pero a la vez dedicados a sus estudios o trabajos. En Alemania te encontraras con personas cálidas, dispuestas a compartir contigo sus tradiciones y curiosos por conocer las tuyas. Yo tuve la suerte de formar parte de la familia Lind de Haaren. Tengo 2 hermanos anfitriones: Niklas(19), de la misma edad que yo, es con quien más tiempo comparto, pues acudimos a la misma escuela y nos movemos en el mismo círculo de amigos; y Julian(15) quien constantemente me derrota en los videojuegos. Sus padres, Monika y Reinhold, hicieron desde un principio todo lo posible para hacerme sentir en casa, y por eso estoy muy agradecido con ellos.

Haaren es un pueblo bastante humilde, con cerca de 3000 habitantes, también frontera con Holanda. Ellos estaban muy nerviosos y temían que no me agradara, pues yo vengo de una gran ciudad, como lo es Monterrey. Pero el punto de este viaje era conocer una forma de vida diferente después de todo. El silencio de las calles resulta relajante, y el aire de los campos refrescante. Si queremos realizar alguna actividad como ir al cine, jugar boliche, o ir a un restaurante a comer, siempre podemos viajar diez o quince minutos a alguna de las ciudades en la cercanía, incluso en Holanda; y gracias a la llamada “Autobahn”, la carretera alemana, puedes visitar las grandes ciudades con solo manejar unas horas, o también puedes viajar en tren bala; incluso a otros países en Europa durante las vacaciones. Lamentablemente la escuela está un poco apartada, pero el sistema de autobuses en Alemania está listo para asegurar nuestro transporte puntual todas las mañanas.

El sistema escolar alemán es diferente al nuestro, pues se ajusta mucho a los intereses personales de cada individuo. Llevar las materias en alemán, resulta al principio un poco difícil. Pues el idioma representa naturalmente una barrera, pero los maestros son tolerantes al respecto y están dispuestos a ayudarte cuando lo necesites. Poco a poco uno se acostumbra, y después de unas semanas, el entendimiento durante las clases incremente bastante, y con ello tu vocabulario. Los alumnos también son curiosos sobre tu cultura, por lo que recibes mucha de su atención, y también están dispuestos a ayudarte si lo necesitas. Al poco tiempo haces nuevos amigos, y cada vez te sumerges más dentro de su cultura.

Yo tenía miedo, creí que al estar aquí perdería un año de estudios, no quería dejar a mis amigos por miedo a distanciarme de ellos, y pensé que estar todo un año lejos de mi familia sería difícil. Eventualmente comente esto con mi familia anfitriona, y me preguntaron qué haría si tuviera la oportunidad de volver a decidir si venir a Alemania o no. Inmediatamente conteste, yo pensaba que venir a Alemania podía ser un error del que me arrepentiría, pero ahora sé que el error hubiera sido dejar pasar esta gran oportunidad. Yo no perdí un año de mi vida, yo lo invertí, y lo que recibí a cambio tiene un valor inexplicable. No cometas el error que estuve a punto de cometer, vete de intercambio, vive una nueva vida, y descubre lo que otra cultura tiene para ofrecerte.

Yo no me arrepiento, y tu?